Te invitamos a participar del Segundo Concurso de EcoPesebres que está organizando la Pastoral Familiar y el Colegio Valle del Aconcagua.

Concurso de EcoPesebres

En una sociedad cada vez más ávida de lo material y, a la vez, más vacía espiritualmente, la imagen de un Jesús tierno y pobre, con frío y sin un techo digno para nacer, ha sido sustituida por iconos menos pintorescos nacidos de la frivolidad de lo material. Pero contemplar su nacimiento es la oportunidad que, por segundo año, tenemos las Familias del Colegio Valle del Aconcagua para encontrarnos con nosotros mismos y optar por la humildad de Cristo naciente, la Fe de los más pobres, el regocijo por el advenimiento de nuestra esperanza y el valor de la generosidad, la solidaridad y el amor fraterno.

La mirada al pesebre nos muestra una escena singular: el Hijo de Dios nace en medio de la pobreza y solo le acompañan los más humildes. Presencian el nacimiento de Cristo solamente su Familia –José y María–, un grupo de pastores y sus ovejas y los animales que habitan el establo en el que llega al mundo. Siguiendo la luz de una estrella brillante, llegan también tres Magos de Oriente para adorar al Niño y ofrecerle sus dones: oro, incienso y mirra. Cantan y alaban al Señor los ángeles que, desde los Cielos, anuncian la Buena Nueva y desean paz a los hombres de buena voluntad.

Construir EcoPesebres con materiales reciclados usados por cada uno de nosotros en nuestras Familias es, sin lugar a dudas una invitación a reutilizar y reciclar los valores católicos que nos sostienen como comunidad educativa, a través de elaborar con la sencillez que dan estos materiales, la vivencia en la realidad cotidiana de lo que representa el pesebre, es decir, el amor de Cristo, su humildad, su pobreza.

Vivir el pesebre es poner en práctica el mensaje del Hijo de Dios, que por amor a nosotros se despojó de todo y se hizo un niño pequeño, a través de la construcción del pesebre con materiales reciclados, podemos aprender el secreto de la verdadera alegría, la cual no consiste en tener muchas cosas, sino en sentirse amado por el Señor, en hacerse don para los demás y en quererse unos a otros.

En eso, queridas Familias, es en lo que consiste la verdadera alegría del pesebre: es sentir que nuestra existencia personal, familiar y como comunidad educativa es visitada y colmada por un gran misterio, el misterio del amor de Dios. Para alegrarnos, necesitamos no sólo cosas, sino amor y verdad: necesitamos a un Dios cercano, que calienta nuestro corazón, y responde a nuestros anhelos más profundos. Este Dios se ha manifestado en Jesús, nacido de la Virgen María.

Por eso el Niño, que encontraremos en cada EcoPesebre realizado por las Familias de nuestra comunidad educativa, será el centro de todo, es el corazón de nuestro Colegio. Oremos para que cada persona y cada Familia, como la Virgen María, pueda acoger como centro de su propia vida al Dios que se ha hecho Niño, fuente de la verdadera alegría.

 

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